El circo judicial
¿Usted piensa votar en la elección de jueces, magistrados y ministros del próximo 1 de junio?
Hay quien considera que debe hacerlo, como en cualquier otra elección de curso legal, que hasta hace poco suponía la posibilidad real de elegir a las autoridades de los tres niveles de gobierno y a los representantes populares en el Poder Legislativo federal y de los estados.
Y decimos que suponía porque, como quedó bastante claro en la elección del año pasado, la certeza de esa posibilidad quedó hecha añicos luego de la toma del INE por parte del régimen obradorista. La actuación de las autoridades electorales, empezando por la presidenta Guadalupe Taddei, fue desastrosa y significó un retroceso democrático que tardará varias generaciones en revertirse. Tal vez a ninguno de nosotros nos toque ver retornar la alternancia política que marcó el inicio del siglo XXI.
Pero regresando a la llamada “elección judicial”, aquí no solo estamos ante una regresión democrática. El atraso que representa esta pantomima con la que el obradorato gobernante pretende hacer creer que se “democratizará” el Poder Judicial es justamente lo contrario: se trata de la demolición de la división de poderes en México para inaugurar, en pleno, una autocracia en la que no exista más voz que la del partido oficial, que controlará a todos los poderes de la Unión, pasando por encima de los derechos de los ciudadanos que estaremos legalmente indefensos ante cualquier atropello de los poderosos. Incluso, eso ya se empieza a sentir y padecer desde ahora.
