Cuitláhuac: inmunidad presidencial
¿Qué nos pasa en Veracruz?
Hay suficientes pruebas del Orfis de los actos de corrupción y peculado que cometió el avieso Cuitláhuac García en su controvertido sexenio y la gobernadora se queda con los brazos cruzados.
Lo mismo ocurre con los exgóbers del PAN, Miguel Ángel Yunes Linares y del PRI, Javier Duarte -se encuentra en prisión actualmente por diversos delitos, pero no por la desviación de 62 mil millones de pesos-, pero la justicia en Veracruz se niega a actuar contra los tres pájaros de cuenta por pactos y acuerdos que se tejieron en los drenajes del poder público.
La gobernadora copió el mismo cliché que la señora Sheinbaum, un púlpito para enjuiciar y desacreditar a los adversarios, críticos y prensa independiente, a los que considera enemigos del régimen federal y estatal y del partido Morena.
La señora Nahle es la hora, a un año y cinco meses de su mediocre gestión, que no da luz para que la fiscalía baje del limbo y desempolve las carpetas de investigación de los exgobernadores de Morena, PAN y del PRI.
¿Acaso le tiembla el coxis, el pulso o les tiene miedo, parafraseando al hígado de Donald Trump? ¿Tienen inmunidad presidencial y del Congreso de la Unión?
Este escenario confirma que tienen todavía poder o que pesan más los pactos de Duarte con el talibán de Macuspana, de Yunes Linares con Adán Augusto López y de Cuitláhuac con la señora Sheinbaum.
Solo así se explica por qué a un año y cinco meses la gobernadora no se atreve a enjuiciar a sus antecesores, donde es patente los pactos inconfesables de los tres exgóbers que tienen ‘la sartén por el mango’.
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