¡Revolución sexual eclipsada! Los cambios tecnológicos globales inciden que la gente tenga menos sexo
El desenfreno propio de la revolución sexual, que abrió paso a la sobresaturación erótica, está dejando de ser tendencia, eclipsada por otra corriente de signo contrario: el celibato voluntario y la pérdida de interés en las citas o en llevar una vida de pareja. Al menos así ocurre en determinadas regiones del planeta, entre las que no parece contarse Latinoamérica. Allí, con el romanticismo a flor de piel y ese lirismo del tipo «imposible el celibato, sin ti me mato», no parece haber indicios de que la frecuencia sexual se resienta entre la población. En Moscú tampoco: la última encuesta, publicada a finales del año pasado, reflejaba que los residentes de casi todos los barrios consideran necesario practicar sexo dos o tres veces a la semana para ser feliz. En algunas zonas de la capital rusa la exigencia sube hasta varias veces —o al menos una vez— al día. Una situación diferente parece observarse en los países de Europa occidental y en Estados Unidos, entre otras regiones, donde se ha detectado en las últimas décadas una disminución en la frecuencia de la actividad sexual. Ya a principios de la década de 2010, los estadounidenses adultos tenían relaciones sexuales nueve veces menos (al año) que a finales de los años 90.
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