Veracruz paga caro: ciudades ricas, campo veracruzano desconectado
El dinero que las familias veracruzanas llevan al mercado podría impulsar el desarrollo de su propio campo. Sin embargo, una parte termina sosteniendo la producción y el empleo de otras entidades, mientras numerosos productores rurales de Veracruz permanecen desvinculados de los grandes centros de consumo.
El encarecimiento de alimentos registrado durante 2026 vuelve urgente una pregunta: ¿por qué la riqueza de nuestras ciudades y Zonas Metropolitanas (ZM) no se convierte en oportunidades para las regiones que las rodean? La presión sobre el bolsillo no puede explicarse solamente con el promedio de inflación.
De acuerdo con el INEGI, hasta septiembre los precios al consumidor acumulaban un aumento de 2.12% respecto de diciembre de 2025; la inflación anual, que compara septiembre de 2026 con septiembre de 2025, fue de 3.45%. Son mediciones diferentes y ninguna describe por sí sola lo que sucede con cada alimento indispensable en la mesa familiar.
Durante el año se han presentado episodios de encarecimiento particularmente severos. En febrero, el jitomate aumentó 22.51% respecto de enero; la papa y otros tubérculos, 20.86%; el tomate verde, 18.89%, y el limón, 25.97%. Ese mismo mes, Veracruz registró una inflación general mensual de 0.80%, superior al 0.50% nacional.
Este último dato corresponde al conjunto de bienes y servicios, pero permite advertir que la presión sobre los hogares tampoco fue territorialmente uniforme. En mayo, el seguimiento de la Secretaría de Agricultura reportó que el jitomate costaba 99.2% más que un año antes; la papa y otros tubérculos, 57.3%; el chile poblano, 52.6%; el chile serrano, 37.7%, y la zanahoria, 21.2%. Son incrementos anuales, no aumentos acumulados desde enero, pero muestran la magnitud que alcanzaron algunas presiones alimentarias durante 2026.
Leer más