¿Dónde están los 5,561 millones de la Universidad Veracruzana?
La llegada de Aureliano Hernández Palacios Cardel a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) puede marcar un punto de inflexión en la fiscalización del gasto público en México. Pero en Veracruz y, particularmente en la vida institucional de la Universidad Veracruzana (UV), el significado político de este nombramiento podría ser aún mayor, ya que abre la posibilidad de esclarecer el destino del subejercicio multimillonario señalado por el Órgano de Fiscalización Superior del Estado de Veracruz (ORFIS).
Cuando se habla de Aureliano Hernández Palacios Cardel, no se trata de cualquier funcionario, se trata de un integrante de una familia profundamente ligada a la historia universitaria veracruzana. Su abuelo, Aureliano Hernández Palacios, fue rector de la UV, y es recordado como uno de los universitarios más íntegros y visionarios que ha tenido la institución. En particular, el padre del actual auditor superior, Aureliano Hernández Palacios Mirón, desarrolló una amplia trayectoria docente dentro de la universidad, impartiendo clases en facultades como economía, de donde procedo, ingeniería, administración y arquitectura, así como en la maestría en desarrollo regional del Instituto de Investigaciones y Estudios Superiores Económicos y Sociales (IIESES), justamente mi centro de adscripción donde trato de rescatar la investigación en desarrollo y economía regional.
La historia de esta familia tiene además un fuerte simbolismo social: Don Aureliano Hernández Palacios provenía del municipio indígena de Tequila, Veracruz, en la región de la Sierra de Zongolica. Desde esa tierra marginada emergió un rector que defendió la dignidad académica y el carácter público de la universidad. Hoy, décadas después, su nieto encabeza el órgano constitucional más importante de fiscalización del país.
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