Innovadores fármacos podrían extender la vida de los perros; la FDA evalúa tratamientos
Generalmente, las grandes especies animales, como elefantes y ballenas, viven más que las pequeñas, como ratones y otros roedores. No obstante, la diferencia en la esperanza de vida entre razas caninas de distinto tamaño es un caso particular. Se sabe que los perros de gran tamaño suelen vivir menos que los de razas pequeñas.
Los estudios indican que la cría selectiva de perros de razas grandes provoca que sus niveles de factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1), una hormona que estimula el crecimiento celular y participa en los procesos de longevidad en animales y humanos, sean hasta 28 veces más altos que los de los perros pequeños.
Una esperanza a la vista
Durante casi seis años, la compañía estadounidense Loyal se ha dedicado a investigar sobre el retraso del envejecimiento en perros grandes, abordando el desequilibrio de IGF-1 antes de que cause enfermedades. Como resultado, ha desarrollado dos fármacos que están dirigidos a perros de 7 años o más que pesan al menos 18 kilogramos.
El primero, LOY-001, es inyectable y se administra varias veces al año en una clínica veterinaria, mientras que el otro, LOY-003, es una pastilla masticable de uso diario. Ambos medicamentos se encuentran en fase de pruebas y se espera que sean aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EU (FDA) en 2027.
También cuenta con LOY-002, una pastilla destinada a perros de 10 años o más que pesen al menos 7 kilogramos. A diferencia de los otros dos medicamentos, LOY-002 intenta imitar el metabolismo de los perros más pequeños para lograr una menor incidencia de enfermedades debilitantes relacionadas con la edad.
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