Asesinatos a periodistas por pactos entre alcaldes, funcionarios, gobiernos locales y cárteles: Artículo 19
Foto: Cuartoscuro
- Leopoldo Maldonado, director de Artículo 19 para México y Centroamérica, advierte que el asesinato de periodistas se ha convertido en un mecanismo para proteger pactos entre el poder político y el crimen organizado.
Salvador Maceda /
POLÍTICA / MÉXICO.-En México, el asesinato de periodistas ya no puede leerse como una agresión aislada contra una voz incómoda. En estos tiempos de narcopolítica se ha convertido en una herramienta de control territorial para proteger pactos entre alcaldes, funcionarios, gobiernos locales y grupos criminales.
Así lo advirtió Leopoldo Maldonado, director para México y Centroamérica de Artículo 19, en entrevista con Político MX, al señalar que quienes investigan esos contubernios enfrentan un riesgo inminente, sobre todo en los municipios, donde el poder político y el poder criminal operan cada vez más como un mismo brazo de silenciamiento.
Maldonado sostuvo que las dinámicas de violencia contra la prensa han cambiado junto con la penetración del crimen organizado en las estructuras públicas.
“Las dinámicas macrocriminales, es decir, de contubernio entre poderes políticos y poderes criminales y económicos también han ido cambiando y se han ido recorriendo”, dijo. El peligro, añadió, es que esos pactos no sólo amenazan a un reportero sino que buscan imponer silencio a comunidades enteras.
Describió ese escenario como un verdadero “campo minado” para el periodismo. Dijo que el gobierno y los poderes fácticos permiten caminar, investigar y publicar, pero con consecuencias que pueden ser fatales. Si el periodista avanza hacia una zona, puede ser asesinado; si avanza hacia otra, puede ser descalificado públicamente; y si insiste, puede enfrentar demandas o procesos judiciales.
En los municipios, advirtió, el riesgo es más directo porque cuando alcaldes, agentes municipales o poderes locales estigmatizan a periodistas, muchas veces pasan del dicho al hecho. “No se andan con medias tintas los poderes más locales, los agentes municipales, los alcaldes, en fin. Ahí sí se pasaba de la estigmatización a la violencia física”, afirmó.

Foto: Artículo 19
La elección capturada como la de Rocha Moya y el periodista bajo amenaza
La entrevista colocó el foco en una de las zonas más peligrosas para la prensa, el documentar cómo los grupos criminales intervienen en elecciones, colocan candidatos, imponen funcionarios y negocian con políticos. Maldonado afirmó que esa penetración fue permitida porque nadie le puso freno y porque actores políticos terminaron subiéndose a la negociación con grupos criminales.
“El pasado proceso federal de 2024 fue muy lamentable, igual que el 2021, y nadie dice nada, y las autoridades se lavan las manos”, señaló. En ese contexto, dijo que todavía hay periodistas que, a riesgo de su vida, han documentado operaciones completas de control criminal, como ocurrió con quienes dieron seguimiento a la elección de Rubén Rocha Moya en Sinaloa en 2021.
“Hay periodistas valientes que dijeron esto está mal, y por ejemplo recogieron toda la operación criminal de la elección de Rocha Moya en 2021, y todo lo que hicieron para que ganara, a riesgo de su propia vida y de su propia integridad”, dijo Maldonado.
También mencionó investigaciones sobre corrupción y huachicol fiscal, pero advirtió que esos casos siguen siendo excepción frente a una regla impuesta por miedo.
Para Maldonado, esa regla es el silencio. “La regla es el silencio impuesto por estos grupos criminales en contubernio con los grupos políticos”, afirmó. Ese silencio, explicó, se vive en lo cotidiano: en el miedo a salir a ciertas horas, a decir ciertas cosas, a acudir a ciertos lugares o a publicar información que toque intereses criminales y políticos.

Foto: Redes
Matar a uno para callar a todos
El golpe más profundo, dijo, ocurre cuando asesinan, desaparecen o amenazan a periodistas locales, porque muchas veces eran la única voz que informaba sobre temas de interés público en sus comunidades. “Las víctimas fatales son periodistas muy locales, que por lo general eran la única voz que daba cuenta de temas de interés público para la sociedad”, señaló.

Foto:: Internet
Sostuvo que el asesinato de un periodista manda un mensaje a todo el gremio. “Amenazan, matan o desaparecen a un colega o a una colega, pero el mensaje va para todos”, dijo. El resultado, explicó, son zonas de silencio o desiertos informativos, donde nadie más se anima a hablar de lo que ocurrió, de quién manda realmente en el territorio o de qué autoridades protegen a los grupos criminales.
“Entonces tenemos una sociedad desinformada, de manera muy deliberada por estos actores criminales y políticos”. En ese escenario, la narcopolítica no sólo mata periodistas, borra información, impone miedo, protege pactos y deja a comunidades enteras sin derecho a saber quién gobierna realmente sus municipios.
Tomado de Político MX
12 Horas
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