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Isótopo radiactivo en hielo de 80.000 años revela menor llegada de polvo interestelar del esperado

El análisis de 300 kg de hielo reveló niveles inesperadamente bajos de hierro‑60, clave para reconstruir el entorno cósmico de la Tierra.

Un estudio citado por Dominik Koll, de la Universidad Nacional de Australia, encontró rastros de hierro‑60 —isótopo vinculado a explosiones estelares— en hielo antártico de entre 40.000 y 80.000 años. La Antártida funciona como archivo natural que conserva material cósmico atrapado en capas de nieve acumuladas durante milenios.

Los investigadores hallaron menos hierro‑60 del previsto, lo que sugiere que durante ese periodo llegó menos polvo interestelar a la Tierra. El resultado coincide con la hipótesis de que el sistema solar atraviesa la Nube Interestelar Local. El misterio persiste: si estas nubes surgieron de una supernova, debería haber más hierro‑60. Analizar hielo aún más antiguo podría aclarar su origen.

Isótopo radiactivo detectado en hielo antártico usado para rastrear el entorno cósmico de la Tierra. Alfred Wegener Institute / Esther Horvath

  • El continente antártico funciona como un archivo natural que conserva en sus capas de hielo rastros del material presente en el entorno cósmico de la Tierra hace miles de años.

12HORAS / AUSTRALIA.- Un antiguo bloque de hielo de la Antártida conserva rastros de hierro-60, un isótopo radiactivo vinculado a explosiones estelares, lo que ofrece nuevas pistas sobre el recorrido del sistema solar a través de nubes interestelares durante los últimos 80.000 años, explicó el investigador Dominik Koll, de la Universidad Nacional de Australia, en un artículo publicado recientemente en The Conversation.

Hace millones de años, la Tierra recibió grandes cantidades de hierro-60 procedente de supernovas masivas. La Antártida constituye un archivo geológico excepcional para estudiar este tipo de señales, ya que la nieve se acumula durante miles de años y permanece casi intacta, atrapando en cada capa parte del material presente en el entorno cósmico de su época.

El Complejo de Nubes Moleculares de Orión es un tipo de nube interestelar.NASA / JPL-Caltech

A pesar de esto, los científicos se preguntaban si el hierro-60 hallado en la nieve antártica era solo un vestigio remoto o una señal más reciente. Para investigar esta posibilidad, en un estudio, publicado en la revista Physical Review Letters, se analizaron 300 kilogramos de hielo antártico con una antigüedad de entre 40.000 y 80.000 años.

Según Koll, los investigadores esperaban encontrar niveles estables del isótopo, parecidos a los detectados en nieve más reciente y en sedimentos marinos. Sin embargo, hallaron una cantidad mucho menor, lo que sugiere que durante ese periodo llegó a la Tierra menos polvo interestelar del previsto.

Ese resultado encaja con la hipótesis de que el sistema solar atraviesa actualmente la llamada Nube Interestelar Local. Estudios anteriores sitúan ese tránsito en algún momento entre hace 40.000 y 124.000 años. Los científicos creen que el origen y la evolución de estas nubes interestelares están estrechamente ligados al nacimiento y la muerte de estrellas.

Buscar respuestas en hielo más antiguo

Pese a este hallazgo, el misterio sigue abierto. Si estas nubes surgieron a partir de una supernova, debería haber más hierro-60 del que arrojan las muestras analizadas. Para Koll, estudiar hielo antártico todavía más antiguo podría ayudar a aclarar el verdadero origen de estas estructuras interestelares.

Resumen generado por IA

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