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Propietarios de perros confunden signos de dolor con estrés o miedo

Investigación de la Universidad de Utrecht analizó 17 conductas y tres casos clínicos.

Un estudio publicado en Plos ONE reveló que los humanos identifican el dolor en perros solo cuando es evidente, pero fallan al interpretar señales sutiles como apartar la cabeza, paralizarse o mostrar apego excesivo.

Los investigadores señalan que la tendencia a centrarse en la cola y a interpretar de forma holística los deseos del perro dificulta reconocer el dolor. Recomiendan educación específica sobre comportamiento canino.

Pie de foto: Movimientos de cola no indican dolor en perros. Foto: Shutterstock.

  • Una investigación muestra que la tendencia a «centrarse en los movimientos de la cola» o a tratar de encontrar «explicaciones holísticas de los deseos o sentimientos» de las mascotas dificulta la percepción de su padecer.

LATINUS / PAÍSES BAJOS.-En nuestras relaciones con los perros como mascotas parece haber una injusticia: mientras un estudio demostró hace poco que los perros tienen una gran sensibilidad para detectar los sentimientos de alegría, enojo, miedo y tristeza en los humanos; otro indica que nosotros somos poco sensibles a las señales sutiles que emiten los perros que experimentan dolor.  

De acuerdo con una investigación publicada hace uunas semanas en la revista Plos ONE, los humanos identificamos correctamente los signos de dolor de los perros cuando son evidentes, como cojear o tener otras dificultades de movilidad.

Pero ciertos comportamientos más sutiles, como «apartar la cabeza o el cuerpo» o «quedarse paralizado», los interpretamos más como señales de estrés o miedo que como posibles indicadores de dolor.

El equipo que hizo la investigación, encabezado por Ineke van Herwijnen de la Universidad de Utrecht en Países Bajos, destaca que «los perros de compañía representan un importante compañero social para sus dueños e incluso pueden llegar a ocupar el lugar de un miembro más de la familia».

Sin embargo, añaden que incluso cuando se tiene una «relación estrecha» con las mascotas, «los propietarios pueden enfrentar dificultades al evaluar el bienestar de sus perros. Entre estos desafíos se incluye la dificultad para valorar si el perro está experimentando dolor», por lo que decidieron medirla.

Los resultados de las mediciones que hizo el equipo confirman que «los propietarios de perros no reconocen mejor los signos sutiles de dolor que las personas que no tienen perro», escribieron.

Los movimientos de la cola no lo dicen todo 

La investigación, realizada mediante un cuestionario en línea, incluyó a 530 propietarios de perros y a 117 personas que no poseían perros (para poder comparar), quienes valoraron la probabilidad de que 17 signos conductuales y tres casos de comportamiento canino estuvieran relacionados con el dolor.

En general, los aspectos conductuales como «cambio de personalidad», «levantar la pata con vacilación», presentar «fluctuaciones en el estado de ánimo» y «reducción del juego» obtuvieron las puntuaciones más altas en cuanto a la probabilidad de ser indicadores de dolor; otros, como «olfatear el aire» y «bostezar», las más bajas.

Sin embargo, los comportamientos de «apartar la cabeza o el cuerpo», «seguir a las personas» (apego excesivo) y «quedarse paralizado» (o congelarse) fueron valorados con una mayor probabilidad de dolor por las personas que no tenían perros en comparación con los propietarios.

Para explicar esta diferencia entre humanos con y sin perro, Van Herwijnen y sus colegas señalan que «a las personas les puede resultar difícil interpretar el comportamiento de un perro de manera precisa y objetiva, como lo demuestra su tendencia a centrarse en los movimientos de la cola», los cuales no aportan información sobre la posible experiencia de dolor del animal.

También destacan que «la tendencia observada a realizar interpretaciones más holísticas de los deseos o sentimientos del perro podría explicar también la dificultad para interpretar signos sutiles de dolor».

Los movimientos de la cola no aportan información sobre la posible experiencia de dolor de un perro. Foto: Shutterstock

«Sostenemos que la educación sobre el comportamiento canino se beneficiaría al abordar cómo ciertos signos conductuales pueden ser también, o alternativamente, indicativos de dolor», indica el equipo de investigación.