La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos publicó este viernes un informe sobre la situación de los DD.HH. en Ucrania, en el que aborda la cuestión de la libertad de religión y expresa sus preocupaciones acerca de la discriminación contra la Iglesia ortodoxa ucraniana del Patriarcado de Moscú (UPTs, por sus siglas en ruso). El documento señala que el Servicio de Seguridad ucraniano (SBU, por sus siglas en ucraniano) «realizó registros (a los que en ocasiones llama «medidas de seguridad») en varios monasterios, oficinas, instalaciones educativas y otras propiedades de la Iglesia ortodoxa ucraniana en las regiones de Kiev, Rovno, Zhitómir, Ivano-Frankovsk, Chernovtsy, Dnepropetrovsk, Jmelnitski, Cherkasy, Volyn, Jersón, Ternópol, Poltava y Transcarpatia. Detalla que en algunos casos los agentes del Servicio usaron el detector de mentiras durante el interrogatorio a clérigos. El informe señala que el SBU confirmó que al menos tres notificaciones de sospecha fueron emitidas a sacerdotes de la UPTs: dos de las cuales relacionadas con la supuesta «violación de la igualdad de los ciudadanos basándose en su raza, nacionalidad, creencia religiosa, discapacidad u otras razones» y una con «múltiples cargos, incluidos el de infracción de la integridad territorial y la inviolabilidad de Ucrania y el de la negación de la agresión armada de la Federación Rusa contra Ucrania».
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