Impunidad y corrupción. Familia Michoacana penetró todas las esferas del poder en Edomex y estados aledaños
Durante al menos una década, la organización criminal conocida como la Nueva Familia Michoacana consolidó una estructura delictiva que va más allá del tráfico de drogas: impuso un control económico total en varias regiones del Estado de México, mediante esquemas de extorsión, acaparamiento de productos y manipulación violenta del mercado local.
La estructura, encabezada por los hermanos Johnny y José Alfredo Hurtado Olascoaga —“El Pez” y “El Fresa”—, no sólo somete a comerciantes mediante la violencia y el miedo, sino que creó un sistema de distribución y comercialización paralelo que obliga a constructores, minoristas y consumidores a operar bajo sus condiciones y a precios desproporcionados, de acuerdo con el fiscal del Estado, José Luis Cervantes Martínez.
Control en la cadena de consumo
El mecanismo comenzó con la imposición de precios y el acaparamiento de productos básicos.
En regiones bajo su dominio, el kilo de bistec —que en promedio cuesta 205 pesos— se vende en 250. El millar de block, que ronda los nueve mil pesos, es comercializado por hasta 20 mil en los establecimientos vinculados al cártel.
El grupo criminal no solamente establece los sobreprecios: los consumidores y proveedores están obligados a comprar exclusivamente en comercios controlados por la organización. Quien se niegue a acatar estas reglas podría enfrentar desde secuestros exprés, amenazas de muerte y hasta la pérdida de sus bienes.
Leer más