El viacrucis ‘aterrador’ del secuestro masivo de migrantes en Tamaulipas sin detenciones
El migrante hondureño Noel Castillo oyó una ráfaga de disparos poco después de las 19:30 horas mientras viajaba de Monterrey a Tamaulipas con su familia, a bordo de un autobús de la compañía Sedna. A través de la ventana, vio cómo unos camiones rodeaban el autobús por todos lados. Castillo, narró. No creíamos lo que estaba sucediendo porque hubo disparos, hubo muchos disparos. Hombres armados, enmascarados y vestidos con ropa militar irrumpieron en el autobús y exigieron a los pasajeros que se identificaran. Luego, se llevaron a Castillo y a otros 31 migrantes en un secuestro masivo que desencadenó una vasta persecución por parte de las autoridades y puso de relieve los riesgos a los que se enfrentan los cientos de miles de personas que migran hacía Estados Unidos. Reuters entrevistó por teléfono a Castillo y a su hermana, Dilcia, que también sobrevivió al secuestro, este miércoles por la noche, horas más tarde que cruzaran legalmente a EU. El suyo es el primer relato público de migrantes sobre los sucesos del 30 de diciembre, cuando seis hondureños y 26 venezolanos fueron secuestrados. Todos los migrantes fueron liberados el 3 de enero. La familia Castillo dijo que huyó de Honduras durante el verano para escapar de poderosas bandas de narcotraficantes que intentaban reclutar por la fuerza a las dos hijas adolescentes de Dilcia, cuyos nombres se mantienen en reserva a petición de la familia.
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