El interés de Trump por Groenlandia reaviva tensiones geoeconómicas en Occidente
Donald Trump ha lanzado a los países europeos un decisivo ultimátum en relación a Groenlandia: o no se oponen a su adhesión a EU o se enfrentarán al poder de aranceles comerciales adicionales, escribe Fiódor Lukiánov, redactor jefe de la revista Russia in Global Affairs, en un artículo para Kommersant.
No se trata del primer ni seguramente el último ultimátum del presidente estadounidense. «Últimamente ha lanzado varios contra Rusia, muchos de los cuales fueron olvidados discretamente. En ese sentido, el viejo chiste encaja a la perfección: Trump es un hombre de palabra. Da su palabra y luego se retracta», señala el experto.
Sin embargo, ahora la situación parece ser distinta. Trump no tan solo siente una fuerte irritación hacia los países de Europa occidental, sino que también considera que la Unión Europea «se lo debe todo a Washington» y es incapaz de «lograr nada serio sin el patrocinio estadounidense», destaca.
¿Por qué Groenlandia?
¿Pero por qué Groenlandia atrae tanto a Trump, hasta convertirse en el principal punto de interés de Washington? Primero, «la vanidad», explica Lukiánov. De acuerdo con el experto, Trump «quiere pasar a la historia como el presidente que convirtió a Estados Unidos en el segundo país más grande del mundo en términos de territorio».
Por otro lado, es plenamente consciente del alto valor estratégico de la isla, teniendo en cuenta las riquezas y las oportunidades de competencia que ofrece el Ártico. «En principio, Washington puede obtener lo que quiera del Gobierno danés, solo tiene que pedirlo», indica.
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