ColumnistasGaudencio García Rivera

IMSS en el tobogán; pacientes a la deriva

PLANA MAYOR

El IMSS es un desastre desde que está en manos del gobierno morenista. Se le destina uno de los presupuestos más elevados del régimen federal para salvaguardar la seguridad social de los mexicanos, pero en realidad están en estado de indefensión, en su mayoría.

Los servicios médicos solo son cosméticos, en patologías no graves, pero en afecciones crónicas los pacientes le tienen que rezar al santo de su devoción y destinar parte de sus ahorros para comprar medicamentos de ‘primera generación’, porque las clínicas hospitalarias no los tienen.

Los beneficios de salud como o mejor que en Dinamarca-país europeo del primer mundo que otorga atención y medicamentos de primera línea-que se restregaba la boca el mesías de Macuspana y su sucesora, la señora Sheinbaum, de ofrecerlo a los mexicanos, es una auténtica tramoya, un ardid clientelar, una panacea.

El mismo cliché utiliza la discípula de Obrador para acusar sin pruebas de corrupción el sistema de salud que venía funcionado del viejo PRI, que no era perfecto, pero era perfectible, y coronar con ello la nueva estructura incipiente de salud IMSS bienestar, que es un esquema anquilosado, obsoleto y centralista.                

AMLO y su pupila Claudia Sheinbaum le mintieron y le han mentido aviesamente a la sociedad civil porque los organismos creados de buena fe por los gobiernos neoliberales a los que tanto denostan los convirtieron en antípodas del sector salud.

Los perversos subejercicios que en teoría no tienen razón de ser en áreas prioritarias del aparato gubernamental como la seguridad pública, la educación, el empleo y la salud, son el talón de Aquiles de la escudera del mesías de Macuspana, la señora Sheinbaum.

El gobierno de la cuatroté se la ha pasado justificando su incapacidad para gobernar con el pasado político, olvidando los reclamos sociales del presente. Las limitaciones del sistema de salud y falta de servicios en las clínicas hospitalarias han provocado en corto tiempo el hartazgo del imaginario colectivo contra el mandato de la huésped de Palacio Nacional.        

Los servicios de salud que tanto presumen como de primer mundo, superior al de Dinamarca, los directores del IMSS, del ISSSTE y los gobiernos estatales, son un lastre, un agravio y un fraude.

Las clínicas hospitalarias del país, además de ser insuficientes y engorrosas operan con pésimas estructuras sanitarias, sucias, sin papel sanitario, espacios reducidos y olores fétidos. Este escenario no debía de ocurrir porque se le destina un presupuesto significativo para atender sus demandas.    

Es abominable que las instituciones de salud, sin mediar aviso previo suspenda por falta de presupuesto las radioterapias programadas-el actual ya se lo acabaron con los subejercicios de la singular austeridad morenista-, pasándose por el arco del triunfo la salud de los derechohabientes.

Y el otro capítulo sombrío del IMSS y del ISSSTE. Medicina interna cita a los pacientes con enfermedades crónicas degenerativas, tras examinarlos les comunican que no tienen medicamentos para sus afecciones porque la farmacia no cuenta con ellos. Pero sugiere que los pueden comprar.

Si el sistema de salud del país navega en el tobogán, no es por los gobiernos neoliberales si no por falta de capacidad y sus entelequias para someter a cirugía mayor a las instituciones que están al borde del colapso.  ¡Hoy, no estamos en Dinamarca, estamos en Guatemala!       

Comentarios a gau41@hotmil.com

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