El tobogán de la lucha anticrimen
PLANA MAYOR
El gobierno está obcecado en seguir el manual que heredó el talibán de Macuspana sin enfrentar al crimen organizado, que no se tienta el alma para asesinar o cometer barbaries.
Lo datos contrastan con los otros datos que aportan las ONG’s internacionales y nacionales. Sí se ocultan los avances sombríos de los carteles, con el nuevo mapeo en la mayoría de los estados del país, es por complicidades y corrupción.
A más de un año de la gestión de la gobernadora morenista de Veracruz, muestra signos de incapacidad, de pifias y de complicidades abyectas con el crimen organizado. No puede inmovilizarlos, porque hay contubernio.
Los veracruzanos están hartos de los deslices, errores y horrores de la alumna principal del talibán de Macuspana.
La narcoviolencia, la extorsión, el secuestro, el derecho de piso, el asesinato y la barbarie se han disparada como nunca en la geografía veracruzana.
La continuación de la estrategia tabasqueña de ‘Abrazos no balazos’ es un verdadero fracaso, disfuncional y sombría. Con los otros datos del gobierno de EU dibujan las complicidades del poder público con la mafia. “Gobierna la mafia”, dice.
Solo para mostrar el otro rostro de la narcoviolencia que oculta el gobierno morenista de la señora Rocío Nahle, de acuerdo con las ONG’s, los delitos de alto impacto social erosionan en la planta productiva de Veracruz.
En la capital del Estado, por citar un ejemplo, los delitos de derecho de piso, extorsión y secuestros han impactado en la industria de alimentos.
El emblemático Casino Español cerró sus puertas al público consumidor hace un par de años por ser víctima de la extorsión sistemática ante la impunidad y pasividad del gobierno morenista.
Las oficialistas Mesas de la Paz sirven para dos cosas: para nada y para atraer los reflectores mediáticos. Son la carabina de Ambrosio. A los cárteles, guste o no, se les enfrenta, se busca la raíz su financiamiento, del lavado de dinero y se le aniquila.
En lugar de abrir las mesas a la sociedad civil y a las ONG’s que viven en carne propia los delitos de alto impacto social, solo asisten los entes oficiales y cortesanos para lucir el ombligo del mundo.
Los ciudadanos de a pie y el imaginario colectivo están cansados de los dobleces y de los discursos moralinos de la señora Sheinbaum y de Nahle.
La lucha anticrimen en Veracruz tiene que ser asimétrica, al ras del suelo, desmantelando las empresas fachada que utilizan los carteles de la droga para lavar el dinero sucio.
Esto, por supuesto no ocurre en el estado, es por demás evidente que el gobierno de Veracruz mantiene pactos y acuerdo con la mafia, con los capos de la droga.
De ahí, que los narcoterroristas le reprochen a Nahle que incumpla con los pagos y cuotas que hacen para operar en Veracruz. Las narcomantas colocadas estratégicamente en las principales ciudades del estado, fue su reclamo airado.
La gobernadora, como la presidenta, minimizan el terror y zozobra que ocurre en Veracruz y el país. Para ellas, la Nación vive en Méxicolandia y Veracruzlandia, en el surrealismo.
Un sector de los veracruzanos, se dan de topes por haber votado por la señora Nahle, porque está visto que prefiere el confort de Palacio de Gobierno que recorrer periódicamente con los secretarios de despacho los 212 municipios del estado.
Los bretes están en la sierra, en los suburbios de cada municipio, no en el climatizado Palacio de Gobierno. Los conflictos y demandas hay que resolverlos donde se originan, desde el Pánuco hasta el Tonalá, no esperar que tomen oficinas públicas o bloqueen las carreteras.
Con justa razón, los ciudadanos de a pie muestran su hartazgo a la gestión de Rocío Nahle, tapadera de los narcos y la de abyecta corrupción de su antecesor Cuitláhuac García, de Miguel Ángel Yunes Linares y de Javier Duarte.
Veracruz enfrenta el tobogán de la lucha anticrimen.
Comentarios a: gau41@hotmail.com
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