Veracruz, donde desaparecer es peor que morir
El hallazgo de los restos de cinco personas –entre ellas dos mujeres y un pequeño de apenas tres años- en la comunidad de El Castillo, en Xalapa, nos volvió de golpe a nuestra realidad: Veracruz sigue siendo la fosa común más grande del país que se alimenta a diario con víctimas cuyos restos esperan ser recuperados. El primer día de su fallida administración, Cuitláhuac García emitió una Declaratoria por Crisis de Violaciones de Derechos Humanos en Materia de Desaparición de Personas para visibilizar el número de víctimas en el estado durante los últimos años. Nunca más se volvió a ocupar de ellos. Cinco años después, su gobierno registra el mayor número de persona desaparecidas que cualquier anterior. Las familias siguen sufriendo el peor de los dolores: la incertidumbre de no saber dónde y en qué circunstancias desaparecieron sus hijos, dónde están sus hermanos o sus esposos. La jornada de las familias se ha convertido en un ritual de dolor donde han perdido la esperanza de buscar a las personas y se plantean como único objetivo de vida localizar sus restos.
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