Pensión bienestar: fraude
Se vanagloria el gobierno de la cuatroté que los programas sociales no son ya océanos de corrupción y de clientelismo político- electoral, como en el pasado. El gurú de Palacio Nacional exhibe en sus mañaneras como un dechado de virtudes a los funcionarios responsables de los programas sociales. Ya no hay intermediarios -odiosos y malignos, según él-y la corrupción desapareció como por arte del cuento del flautista de Hamelín. ‘Se acabaron las ratas’, herencias de los gobiernos del PRI y del PAN. ¡Temerario! Pero ¿Cómo, cuándo y quién mide la corrupción del gobierno de la cuatroté? ¿Bajo qué mecanismo y qué funcionario confiable mide los estándares de que se acabó la corrupción? ¿Hay alguna organización internacional que avale lo dicho por la santísima trinidad que representa el presidente Obrador? Santísima trinidad porque desde el púlpito palaciego asume funciones de los poderes Judicial y Legislativo. Esa muletilla de que la separación y autonomía de poderes de la Carta Magna es una realidad, es un cuento que ni los niños de kínder se lo creen. Tampoco son creíbles los dictamines de ‘cero corrupción’ que expide la sombría Secretaría de la Función Pública y que avala la “honestidad” de los servidores públicos del gobierno federal. Los vimos con Manuel Bartlett y con el hermano incómodo del cristiano Andrés, Pío López Obrador.
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