Las perogrulladas del iluminado

El país se está yendo al precipicio con la complacencia de la mayoría morenista del Congreso de la Unión, ante una oposición diezmada y famélica, incapaz de oponerse a las decisiones verticales del iluminado de Palacio Nacional.   

El iluminado del T-Mec y de la 4T, con su clásico catequismo tabasqueño,  soltó otras perlas a los vapuleados mexicanos que se suma a otras lindezas que ha expresado a raíz de la ‘nueva normalidad’.

Olímpicamente mandó al diablo los exhortos del zar de la pandemia, Hugo López-Gatell, para no salir de casa, salvo los casos esenciales.

En lugar de quedarse en Palacio Nacional, como corresponde a un Jefe de Estado, a rendir un parte de daños por la concatenación del impacto de la pandemia Covid- 19.

Decidió campechanamente irse de gira por nueve días al sureste del país desde el sábado 30 de mayo, en pleno pico de Covid-19. Pero…

Como el iluminado se siente inmortal, un Dios, comparado como el Dios de los dioses del Olimpo: Zeus. Se pasó por el arco del triunfo las disposiciones sanitarias para abanderar sus obras faraónicas a las que les dio el banderazo.

Las medidas sanitarias dictadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del zar de la pandemia en México, le valen un bledo. Contraviniendo a don Hugo López-Gatell, el iluminado se fue de gira y de paso mando al diablo el “cubrebocas”.    

En Palacio Nacional no hubo una evaluación retrospectiva sobre los graves daños que ha causado la pandemia en el país, al contrario, hubo un triunfalismo del guía moral de la 4T de que la economía de México «va bien (sic)».

Echando campanas al vuelo el iluminado afirma que se siente satisfecho de los logros que se han alcanzado y que le irá mejor con la activación del T-Mec, el primero de julio (resic).

Pero la pregunta del imaginario colectivo desnuda sus logros de la verdad de Perogrullo. Vamos optimista de qué. ¿De la involución social? Sí. Logró en 18 meses de gestión un PIB que ha colapsado al 8 por ciento para el 2020, según firmas calificadoras internacionales.

No hay crecimiento económico. El país se encuentra en la peor recesión mundial de la historia. Pero el catequista de la nueva moral presume más allá de las fronteras que «vamos bien». Sumado con las otras pandemias: narcoviolencia, débil estado de derecho, impunidad, corrupción y simulación y deslices  de la 4T.

No conforme el también mesías tropical sacó de su florero otras perlas para que el imaginario colectivo las incorpore a su deontología en lo que resta del sexenio de la nueva moral.

-No comprar automóviles de lujo.
-Comprar un solo par de zapatos.
-No comer alimentos exóticos, de lujo, regresar a los alimentos tradicionales de las tortillas, arroz y frijol.

A estas perlas hay que agregarle «No hay guerra contra el narcotráfico desde enero de 2019».

No sé ha reducido la narcoviolencia porque se decretó «abrazos, no balazos»; acusará a su «mamitas» quienes se comporten mal con la sociedad civil. ¡A los delincuentes hay que tratarlos con dignidad porque son humanos…!

Pero. El país se está hundiendo por el catequista tabasqueño que no está llevando al peor tobogán del siglo XXI. Urge un diagnóstico psiquiatra para examinar las neuronas del guía moral de la 4T.

Perdió la dimensión del país y de los principales derechos de los mexicanos consagrados en la Carta Magna. Que los constitucionalistas frenen sus ímpetus autocráticos de facto porque le encona que las leyes los desvíen de su transformación de cuarta.        

Le estorban los principios constitucionales para poder moverse como pez en el agua. Le hacen sombra.

Ante los excesos metaconstitucionales presidenciales ha llegado la hora de que las clases progresistas, liberales y vanguardistas despierten para sacudirnos del populismo enfermizo de un presidente que ha sido invadido por los síndromes de Hybris y de Alzheimer.

¡Perversa reduccionismo de los gobiernos de la 4T! En cualquier momento el tigre se va a soltar. ¡El baúl de los mexicanos no es florero de nadie!

Si no hay reconsideración a la destrucción del andamiaje legal del aparato político, el país y Veracruz, señores, acabará yéndose a pique en la “nueva normalidad”. Después será demasiado tarde.

Autor: Gaudencio García Rivera

gau41@hotmail.com        

Twitter:@12hrsver

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