Editorial

El “humanismo” de la 4T: la filosofía que impide ‘aniquilar’ a los cárteles

La presidenta sostiene que la violencia no es opción, mientras el país vive ejecuciones, cobros de piso y un narcoestado en expansión.

Las masacres, ejecuciones, barbaries, cobros de piso y esquemas de extorsión como el ‘gota a gota’ ya forman parte del imaginario colectivo. No porque México sea incapaz de enfrentarlos, sino porque la presidenta Claudia Sheinbaum ha decidido someter la seguridad nacional a la filosofía del “humanismo” morenista. “En efecto, el humanismo se lo prohíbe”, escribe el autor, y esa premisa define la política de seguridad de la 4T.

El editorial sostiene que el gobierno de Sheinbaum protege más la vida de sicarios, capos y mafias —designados como ‘narcoterroristas’ por la administración de Donald Trump— que la seguridad de los ciudadanos. La Carta Magna se pisotea con un estado de derecho torcido. Los electores de 2024 esperaban una milicia modernizada, equipada como las mejores del mundo; pero todo fue ilusión. Sheinbaum, alumna del “señor de Macuspana”, insiste desde su púlpito matutino que no es partidaria de la violencia y prefiere la persuasión pacífica. El crimen organizado, afirma el autor, goza de manga ancha presidencial para masacrar, desaparecer jóvenes, cobrar impuestos y operar como un narcoestado institucionalizado bajo el “humanismo” de la 4T. En contraste, EE.UU. agota su paciencia y podría intervenir militarmente ante la obcecación mexicana de proteger a narcos y narcopolíticos. El editorial concluye que el “Maximato del talibán de Macuspana” podría llevar a México por la misma ruta que Venezuela bajo Nicolás Maduro.

Editorial de 12 Horas: análisis crítico sobre la política de seguridad y el “humanismo” de la 4T.

#12Horas

Las masacres, ejecuciones, barbaries, cobros de piso y ‘gota a gota’ no podrán desterrarse de las actividades cotidianas del imaginario colectivo, porque la presidente de la 4T prefiere darle lugar a la filosofía de su partido Morena: ‘el humanismo’ nacional.

En efecto, el “humanismo” se lo prohíbe.

Esto significa que el gobierno de Sheinbaum le importa más la vida de los sicarios, de los capos, de las mafias y de los ‘narcoterroristas’ designados por el gobierno de Donald Trump, que la seguridad y bienestar de los mexicanos.

Pisotea la Carta Magna con un estado de derecho torcido.

En las pasadas elecciones de 2024, los electores votaron porque el nuevo gobierno federal morenista redoblará esfuerzos, con una milicia más modernizada y equipada al igual que el Ejército de EU y de los mejores del mundo, pero todo fue una ilusión, un desencanto, una entelequia.

La alumna del ‘señor de Macuspana’, del productivo rancho de “La Chingada”, Claudia Sheinbaum Pardo, en su pulpito mañanero, ha reiterado que no es partidaria de la violencia para enfrentar, inmovilizar o aniquilar a los cárteles de la droga. Prefiere la persuasión pacífica, el diálogo y un trato diplomático.

Primero están los mínimos derechos que tienen los integrantes de la mafia mexicana que representan el narcoestado, que los derechos de los ciudadanos, de la sociedad civil, pobres y ricos y, de los sectores productivos.

Sheinbaum muestra el doble discurso de Morena y la simulación: no quiere acabar o aniquilar a los líderes del desastre social, a los capos del infierno los prohíja que sobre sobre alfileres sostiene el estado de derecho.

El crimen organizado tiene manga ancha presidencial para que sigan masacrando, ejecutando a diestra y siniestra, cometiendo barbaries, desapareciendo a los jóvenes, cobrando impuestos como un narcoestado ya institucionalizado y protegido por el “humanismo” de la 4T.

El imaginario colectivo pone la vida, el gobierno morenista de Sheinbaum pone la impunidad, la ceguera oficial, la indulgencia pues, en tanto el gobierno del vecino del norte agota su paciencia para extinguir a los ‘narcoterroristas”.

EU, Mister Trump, finalmente su incursión militar a territorio mexicano lo hará cualquier día de estos ante la obcecación de México de proteger a los narcos y a los narcopolíticos de Morena.

El Maximato del talibán de Macuspana más temprano que tarde acabará siguiendo los pasos del expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro. ¡México no merece ser el epicentro de los narcos!    

Autor: Gaudencio García Rivera   

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