Sequía y cambio climático. Comunidades al límite ante el reclamo de EU: la tragedia que advierte la UNAM
Felipe Ignacio Arreguín Cortés, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM y exsubdirector de la Conagua, abordó de manera detallada la situación del Tratado de Aguas entre México y Estados Unidos, los desafíos actuales y las medidas necesarias para garantizar su cumplimiento, tras las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump con aplicar un arancel del 5% si nuestro país no entrega la cantidad de agua que le demanda.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, recordó que los primeros acuerdos sobre los ríos internacionales se remontan a mediados del siglo XIX. En ese contexto, explicó que el tratado firmado en 1848, se centraba únicamente en definir la frontera y no especificaba cómo se iba a usar el agua.
El investigador agregó que en esa época predominaba la idea de que cada país podía usar el agua dentro de su territorio sin considerar el impacto sobre las naciones aguas abajo, y mencionó que las presas construidas en Estados Unidos afectaron a México: “La tesis que existía en aquel tiempo era que el agua que estuviera en tu territorio tú la podías usar independientemente que afectaras a los que estuvieran aguas abajo”.
El tratado formal de 1944 se creó para gestionar de manera conjunta los ríos Bravo, Colorado y Tijuana, ante el crecimiento agrícola y la alta demanda de agua en ambos países.
Arreguín destacó la visión de los negociadores de la época: “No tenían toda la información hidrológica que tenemos ahora, ni tenían las computadoras ni tenían los modelos, e hicieron un tratado muy bueno, que ya tiene 80 años y que ha sido copiado por muchos otros países”.
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