Más leyes, más penas y más crímenes
En México existe una realidad muy cruel, la cual consiste en que a causa de un determinado caso mediático o debido a presiones sociales, cobran relevancia diversas situaciones delictivas.
Así, ahora se habla de la extorsión, como antes se ha hablado de la violencia intrafamiliar (más si las receptoras son mujeres), de la pederastia, de los fraudes y un sin número de situaciones delictuosas que han sido comentadas de manera abundante durante un determinado tiempo.
En todos los casos, la solución que ha dado el Estado ha sido la creación de leyes especiales y/o la adición a los códigos penales para determinar nuevas situaciones que revisten el carácter de delito o imponer penas mayores para delitos existentes.
La intención política de esas adiciones a las leyes y penas es que con ellas el posible delincuente se atemorice por el castigo que podría recibir y, en consecuencia, se abstenga de cometer el delito.
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