La enmienda frente a la soberbia
Realmente causan gracia quienes desde el gobierno se dedican un día sí y otro también a escudriñar la vida privada de Xóchitl Gálvez, y lo que aún es más gracioso es que encuentran minucias y las magnifican como si fueran los peores delitos que una persona pueda cometer. Y es que es lógico el que se encuentren errores en la vida tanto de Xóchitl Gálvez como en la de cualquier otro mortal, ya que es parte de la naturaleza humana el ser imperfecto; la cosa ya cambia cuando esos esos errores resultan graves, no hay actitud alguna para enmendarlos o se trata por todos los medios de entorpecer las investigaciones de la autoridad competente para acreditar su existencia y para establecer la responsabilidad del infractor. Veamos como un ejemplo de lo anterior el último “chismecito” que salió de la transformación que no fue, el caso del supuesto plagio en el trabajo que Gálvez realizó para obtener el grado de licenciatura en la ingeniería que cursó en la UNAM y con el cual, además de tratar de manchar a la candidata opositora, quieren normalizar y exculpar a la ministra pirata que es esposa de uno de los principales contratistas de López Obrador. Para empezar, tenemos que dilucidar cómo fue que Xóchitl Gálvez quiso obtener la licenciatura, y digo quiso, porque las universidades desde hace muchos años ofrecen muchas modalidades, a parte de la tesis, para que sus pasantes puedan obtener el grado profesional.
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