El mes en que la “científica” se quitó la máscara
En un solo mes se cayeron todas las máscaras y el gobierno de Sheinbaum se mostró tal y como es: autoritario, retrógrada y con una vocación marxista trasnochada.
Ha pasado un mes y del auto eléctrico nada se sabe, tampoco de la construcción masiva de casas ni de algún otro de los compromisos desarrolladores de la sociedad, que más allá de su insensatez o de su sensatez, ofreció la presidente en su toma de posesión.
En cambio, la agenda pública ha sido dominada por la destrucción exprés del poder judicial, por la inhabilitación del control judicial sobre cualquier acto del gobierno y/o de su rebaño legislativo y por la militarización del país.
Así es, para el recién iniciado gobierno el desarrollo de los mexicanos se encuentra en un segundo plano y solo se atenderá cuando se pueda y si se puede. En cambio, el control constitucional, la destrucción del sistema nacional de transparencia, la eliminación de la regulación comercial técnica y autónoma (por eso se vio a Slim salir muy feliz del palacio), la militarización del país y la asociación entre gobierno marxista – bananero y mafias criminales, son la prioridad de la, solo teóricamente, doctora que nominalmente encabeza el gobierno mexicano.










