Las cajas chicas del talibán de Palacio
El discurso oficial para reivindicar a los marginados, oprimidos, desposeídos y las clases más necesitadas tiene matices demagógicos y populistas, que acaban siendo clientelares, como lo hicieron los gobiernos del PRI, PAN y PRD. Pero Morena, dice a los cuatro vientos eufemísticamente su creador, “no roba, no miente y no traiciona”. ¡Vaya qué descaro! Verbigracia con Cuitláhuac García y su círculo íntimo de saqueadores del erario público. Qué le pregunten a Marcelo Ebrard cómo el mesías de Palacio de Nacional bautizó en México la “dedocracia” por la democracia, empezando con Claudia Sheinbaum, y los nueve estados donde se renovarán las gubernaturas, el “dedazo” por delante. Con mil argucias legaloides y con la bandera mesiánica de ‘primero los pobres, se convirtió el programa para Adultos Mayores de ‘65 y más’ en un lucrativo jineteo-negocio próspero- para el talibán de Palacio Nacional. Con su clásica mitomanía y su rechazo sistemático a los señalamientos de la corrupción que aflora en su gobierno de la cuatroté (Segalmex, Pemex y los recursos de los fideicomisos desaparecidos, etc.), Obrador logró excelentes dividendos con el programa Bienestar para multiplicar los recursos de su caja (s) chica (s). ¿A dónde cree usted que están parando? El mediano colectivo no es ingenuo. Los florecientes negocios encubiertos que realizan el primer círculo del gabinete -los alabados por su lealtad, no por capacidad- y los hijos del mitómano tabasqueño, están a la vista.
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