Veracruz: la autocracia de jure
PLANA MAYOR
Los vendavales en Veracruz acabaron imponiéndose en la Fiscalía General del Estado por encima del estado de derecho. Sepultan los morenistas mesiánicos la última autonomía e independencia de los órganos autónomos que venían funcionando de facto en la entidad.
Una vez más, se comprueba que los cargos públicos no son para siempre, pese al entramado que le construya la Legislatura en turno. El extraordinario liberal y veracruzano por excelencia, Jesús Reyes Heroles, decía que los funcionarios deben estar preparados para “ser y no ser” en los encargos públicos.
La fiscal Verónica Hernández Giadáns, prima hermana de la comandante de Los Zetas en la zona sur de Veracruz en 1998-la piedra en el zapato del aparato gubernamental-, será relevada e investigada por la encargada del despacho de la fiscalía general.
Verónica, notaria publica con licencia, conoce los entretelones que están en marcha en su contra porque ella fue parte de la guerra sucia que orquestó el entonces gobierno de Cuitláhuac García en contra del del fiscal general Jorge Winker, aliado del entonces gobernador Miguel Ángel Yunes Linares.
¿De qué tamaño será el revanchismo de la oriunda de Zacatecas y hasta dónde llegará? Pronto, muy pronto, lo sabremos. El sistema estatal anticorrupción y el nuevo entramado autónomo de la fiscalía puesto en marcha por el gobierno de Javier Duarte (2010-2016) en el ocaso del régimen, se fue desinflando al invalidar el periodo de 9 años de su titular.
La autonomía de facto del órgano de la procuración de la justicia fue bombardeada por el gobernador en turno para colocar a un fiscal a modo. Así sucedió con el rijoso expanista Miguel Ángel Yunes Linares (2016-18), con el ‘mil amores’ de Cuitláhuac García (2018-24) y, ahora, la historia se repite con la zacatecana de origen, Norma Rocío Nahle (2024-25).
Los días contados de la oriunda de San Andrés Tuxtla llegaron a su fin. Se espera, por el bien de Morena y del gobierno que encabeza la señora Norma Rocío Nahle ante las elecciones intermedias de 2027, el sucesor o sucesora barra todos los rincones de la singular corrupción y las complicidades con el crimen organizado que dejó el bailarín Cuitláhuac García.
Prácticamente, la aún fiscal, ha sido echada del paraíso del poder y será cubierta por otra mujer que viene con los arreos y el vestido bien puesto para examinar con lupa el chiquero que deja la sanandrescana.
Después de un año de oxígeno, la fiscal dirá adiós a la justicia a modo, aunque el imaginarlo colectivo no tiene nada que celebrar porque la nueva fiscal será peor que doña Verónica, al estilo de la película «Los hombres del rey» donde se entrelaza la corrupción, la traición, la improvisación, los falsos mesianismos y los idilios platónicos.
Un auténtico retrato de Morena y del talibán de Macuspana.
Con la separación de la fiscal, se valida la autocracia de jure donde la gobernadora con aires dictatoriales ordena a la Legislatura del Estado nuevas reformas para designar con la ‘dedocracia’ al nuevo o nueva fiscal general. Sorpresas, sí, los veracruzanos esperaban que se comportara conforme a la Carta Magna; sin dobleces ni dobles discursos.
Con la capitulación de Verónica Hernández a la fiscalía, todavía como plus después de pisotear la Constitución Política del Estado los modositos morenistas del Congreso local, lidereados por Esteban Bautista Hernández, fueron a rendirle pleitesía a su patrona, la señora Norma Rocío, para que otorgará su beneplácito para que designe su entero placer a la nueva fiscal de Veracruz.
Un agravio más a los veracruzanos por la falta de oficio para gobernar el mosaico plural de la entidad. Los actos despóticos, autoritarios, excesos de poder, intolerancia, corrupción, soberbia, infalibles y el desprecio a la opinión pública de la titular del Poder Ejecutivo, son característicos del síndrome de hubris.
Veracruz en retroceso bajo la política del cangrejo.
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