El lado oscuro de la UV: poder, silencio y simulación
La Universidad Veracruzana (UV), como máxima casa de estudios del estado, debería ser un bastión de legalidad, ética y responsabilidad social. Sin embargo, la actuación reciente de su Junta de Gobierno (JdG) y del rector Martín Aguilar Sánchez evidencia lo contrario. Una serie de decisiones cuestionables, amparadas en formalidades legales vacías y discursos éticos contradictorios, han conducido a la institución hacia una crisis de legitimidad, mientras se pretende desviar la atención con gestos mediáticos y populistas.
El pasado 7 de octubre, Juan Manuel Pinos Rodríguez, presidente en turno de la JdG, emitió una convocatoria para sustituir a la doctora María Adela Monreal Gómez, cuyo periodo como integrante del órgano colegiado ha concluido. Dicha convocatoria se fundamenta en artículos de la Ley de Autonomía de la UV y en los reglamentos internos de la Junta, y hace énfasis en la necesidad de que los candidatos cumplan con requisitos como la honorabilidad, el prestigio y la ética. Sin embargo, es precisamente en este punto donde la convocatoria se vuelve cínica: los mismos criterios que se exigen a los aspirantes son sistemáticamente violentados por los propios integrantes de la Junta.
La comunidad universitaria conoce bien que los integrantes de esta Junta han sido demandados ante el Poder Judicial Federal, por académicos que hemos promovido amparos ante la evidente falta de apego a la legalidad. La entrega de una prórroga ilegal al rector Martín Aguilar Sánchez para extender su mandato por cuatro años más, constituye una clara usurpación de funciones y una violación a los principios de autonomía universitaria, que ha sumido a la UV en una profunda crisis institucional y de confianza.
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