“A falta de pan, coman pastel”
Por atribuírsele esa frase literalmente perdió la cabeza la reina María Antonieta de Francia, pero más allá de que sea cierto si la monarca la profirió o no, la frase aplica cuando son notorios los excesos de los que están en el poder frente a las carencias en las que operan los servicios que el Estado debe de brindar a la población y por ello cada vez es más necesario cuestionar ¿Por cuánto tiempo será soportada una corte tan dispendiosa?
La pregunta es pertinente, porque un día sí y el otro también nos enteramos de un nuevo exceso en el cual ha incurrido un funcionario público del gobierno de la transformación que no fue y ni tampoco será.
Y es que, a la par de esos dispendios, las carencias en los servicios públicos son más que evidentes hasta el grado de que no ha habido un gobierno tan ineficaz para proveer seguridad, educación y salud a la población en al menos cien años.
Y sí, mientras los ministros de la suprema corte del acordeón pretendían estrenar camionetas de gama altísima, en los juzgados y tribunales federales se pide a los justiciables que saquen las copias de sus demandas de amparo debido a que “es evidente que no hay papel ni tóner en los órganos jurisdiccionales”, lo entrecomillo, porque esa leyenda es la que aparece en los acuerdos emitidos por los juzgadores federales.
También resulta evidente que mientras los senadores viajan en primera clase y tienen salones de belleza en sus instalaciones, todo con cargo al erario, en el país resucitó el sarampión, una enfermedad que llevaba décadas prácticamente erradicada debido a que se recortó el presupuesto y ya no alcanzó para comprar vacunas.
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