La sepulturera de la democracia
PLANA MAYOR
Con el defenestrado Cuitláhuac García en su accidentado régimen la democracia agonizaba.
Estaba muriendo con una oposición más preocupados por sus intereses cupulares que por los intereses colectivos de los veracruzanos.
Pero con la llegada de la señora gobernadora de Veracruz, la democracia murió con la llegada de las tribus y de los conversos de la cuatroté.
Pese a los pataleos y la defensa exigua de la oposición ante el bastardo Ople-bajo un concubinato avieso con el gobierno de la gobernadora-, la democracia fue herida mortalmente con la elección de la actual titular del Poder Ejecutivo.
Primero fue el dedazo del talibán de Macuspana-pese al abierto rechazo de los veracruzanos por su falta de arraigo en Veracruz y su origen de nacencia- y después el megafraude de las elecciones de 2024, donde en complicidad con el Ople, le robaron la elección al candidato de la alianza del PRI -PAN, José Francisco Yunes Zorrilla.
Fue un súper fraude cibernético al estilo de Claudia Sheinbaum con la mente torva del fundamentalista de Macuspana.
La democracia había quedado mortalmente herida de muerte con la intromisión abierta del entonces presidente de la república AMLO -que violó sistemáticamente la Carta Magna en su ‘marrañera’-, el Ople rubricó la agonizante democracia con la letal intromisión del aparato gubernamental.
El tiro de gracia de la incipiente democracia, que gracias a ella, la señora Norma Rocío Nahle García fue electa candidata y gobernadora, se la acaba de dar la gris exsecretaria de Energía con el despojo de los triunfos de Movimiento Ciudadano de los municipios de Poza Rica y Papantla.
La gobernadora orquestó abiertamente y sin pudor alguno el desaseo del resultado electoral para darle el triunfo ilegal a los candidatos de Morena, con la intromisión ‘cochina’ del delegado estatal de la Secretaria de Bienestar, Juan Javier Gómez Cazarín. Un hampón electoral.
La titular del Poder Ejecutivo no solo desvío recursos públicos y propagandísticos, si no que violó recurrentemente la Ley Electoral de Veracruz y la Constitución Política local con el aval de su cómplice, el Ople
El operador de la gobernadora, el delegado de Bienestar demostró abiertamente el uso de recursos públicos y el despliegue de personal para violar la custodia de las urnas, alterar las actas de escrutinio y modificar el resultado de las elecciones en el recuento de votos.
La democracia en Veracruz ha muerto. Sus enterradores confirman que el nuevo modelo en la entidad será la cleptocracia, que significa el nuevo blasón de la corrupción del Estado y la cuatroté.
Se les olvida que el karma tarde o más temprano se las cobrará y, por supuesto, no se salva el perverso de Macuspana y sus correligionarios con el guante de la DEA y el FBI.
La sepulturera logró su cometido. ¡Descanse en paz la democracia!
¡¡¡Este es el avance de la cuarta corrupción!!!
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