La podredumbre de Huerta y Adán Augusto
Vaya que en política nada es casual, y el “descubrimiento” de una conjeturada minirefinería clandestina en Veracruz vino a ser un distractor montado con urgencia para tapar el verdadero escándalo nacional que estalló con fuerza en Tabasco, donde las redes del crimen organizado alcanzan ya las estructuras más altas del poder público.
Y es que mientras se intenta sembrar la narrativa de que en Veracruz hay un repunte del huachicol (incluso reviviendo los dichos sin sustento del general Eduardo León Trauwitz, prófugo de la justicia y procesado por encubrir precisamente ese delito desde las entrañas de Pemex), en Tabasco hay órdenes de aprehensión activas contra el exsecretario de Seguridad Pública, Hernán Bermúdez Requena, y contra otros altos mandos como Ulises Pinto y Prada, todos señalados por sus vínculos directos con el grupo criminal “La Barredora”.
Las declaraciones del General Miguel Ángel López Martínez no dejan lugar a dudas: la complicidad entre criminales y funcionarios fue institucional, y la pista conduce a un nombre que cada vez huele más a podredumbre: Adán Augusto López Hernández.
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