Las tragedias que dejó el “núcleo del demonio”. La tercera bomba atómica de EU que no cristalizó
El ‘núcleo del demonio’, llamado así luego de unos trágicos incidentes, era una esfera de plutonio de poco más de seis kilogramos que fue creada durante el Proyecto Manhattan y originalmente estaba destinado a ser el núcleo de una tercera bomba atómica desarrollada por Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.
Aunque a simple vista parecía inofensiva, aquella esfera metálica era tan peligrosa que bastaba un error de segundos para condenar a muerte a cualquiera que estuviera cerca. Razón por la cual los físicos que experimentaron con ella le dieron este apodo que parecía salido de un relato maldito.
Los experimentos
Debido a que la guerra terminó antes de que pudiera usarse, el núcleo pasó a los laboratorios para ser probado en experimentos de criticidad, es decir, cuando las condiciones podían desencadenar una reacción nuclear en cadena, pero en este caso sin provocar una explosión. Era como «hacerle cosquillas a la cola del dragón», decían los científicos, conscientes de que un pequeño fallo podía ser fatal.
El primero en sufrir las consecuencias fue Harry Daghlian, un joven físico de 24 años. Una noche de agosto de 1945, mientras trabajaba solo, dejó caer accidentalmente un bloque de carburo de tungsteno sobre el núcleo. El destello azul que iluminó la sala fue una señal inequívoca: el plutonio había alcanzado momentáneamente su estado crítico.
Daghlian retiró el bloque, pero ya era tarde. Durante semanas se consumió bajo síntomas de radiación: horribles y dolorosas quemaduras internas, vómitos incontrolables, pérdida total de defensas. Murió un mes después, convertido en la primera víctima del ‘núcleo del demonio’.










