Cuitláhuac en ‘Veracruzlandia’
Las perogrulladas de Cuitláhuac García no tienen límite. Aprendió de Javier Duarte y de Miguel Ángel Yunes Linares. Ante la violencia desbordada por el crimen organizado, Duarte negaba que Veracruz corrieran los ríos de sangre y la impunidad. Miguel Ángel, el converso, se cubría con el doble discurso y la simulación. La sangre de las víctimas creció como una bola de nieve desde el Pánuco hasta el Tonalá. Duarte y Yunes tuvieron dinero público discrecional a manos llenas sin rendir cuentas a nadie. Lo mismo ocurre con Cuitláhuac. Nunca pudieron bajar sustantivamente los índices de los delitos de alto impacto social. La impunidad en Veracruz y en el país se convirtió en una pandemia incontrolable. Cuitláhuac García continúa la ruta de Duarte y Yunes. Cada vez que ocurren multihomicidios, feminicidios, secuestros, extorsiones o asaltos, se escuda en el pasado, se lava las manos como Poncio Pilatos. Le echa la culpa a la herencia de sus antecesores, a los ‘gobiernos neoliberales ‘, a los medios de comunicación y a los conservadores. Justifica sus yerros. Su actitud refleja su incapacidad para frenar la narcoviolencia, la impunidad y la corrupción del intríngulis político. Actúa con el síndrome del crustáceo. A 4 años y y 4 meses de su gestión los resultados son pírricos. Por exhibir sus perlas en su accidentada administración -corrupción, rey del nepotismo, licitaciones a modo, estado de derecho torcido, colusión con los poderes facticos y falta de contrapesos al Poder Ejecutivo-, Cuitláhuac justifica los ataques en su contra por la prensa ‘sensacionalista’. El gobernador vive en ‘Veracruzlandia’. Un presunto feminicidio ocurrido en Perote-que según él fue un suicidio de María José “X”-, fue suficiente para lanzar una encolerizada sevicia a los medios de comunicación.
Leer más





