Saqueo legal
Desde el origen de la civilización, la ley surgió como un pacto social: la garantía más elemental para proteger al individuo del abuso del más fuerte.
Defender su vida, su libertad y su propiedad privada fue siempre el propósito fundamental del Derecho.
Sin embargo, cuando el poder político se apropia de la ley y la manipula a conveniencia, aquello que protegía al ciudadano se transforma en el arma que lo oprime.
México no es la excepción; es el ejemplo perfecto.
Hoy observamos un fenómeno alarmante. El aparato estatal crea leyes que violan las mismas leyes, una contradicción tan insultante como peligrosa.
Con la legitimidad del monopolio de la fuerza en sus manos, el Estado obliga a millones a obedecer regulaciones que no protegen derechos, sino que los restringen.
Mientras tanto, quienes gobiernan se blindan bajo un sistema jurídico diseñado por ellos mismos para garantizar su impunidad.
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