El enano de palacio de gobierno
Conforme se le acerca el momento de entregar el poder, van en aumento los niveles de agresividad e intolerancia del que cobra como gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez. Siempre a imagen y semejanza del presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien imita hasta con un falso acento costeño, y ya no digamos en sus descalificaciones a los críticos y la represión a los opositores y disidentes, García Jiménez vive la decadencia de su sexenio sin haber probado gloria alguna, pues nada relevante logró ni emprendió. Su supuesto “récord” de obras se limita a trabajos y construcciones que podrían haber realizado los ayuntamientos, pero que él presume como si de grandes proezas de la ingeniería se trataran. Y eso que se supone que de dicha materia sí sabe. Al cuarto para las 12 y ante el fracaso del único proyecto medianamente importante que propuso, un tren ligero para la región de Xalapa, el gobierno de Cuitláhuac García se lanzó a la construcción de dos puentes vehiculares, uno en cada salida de la capital del estado. Obras que además de volver aún más caótica la circulación en una ciudad con los graves problemas de tránsito de la capital veracruzana, no cuentan con una adecuada planeación urbana ni son sustentables.
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