La “barredora” a Adán Augusto y su pandilla
La esperada caída de Adán Augusto López Hernández como coordinador de Morena en el Senado –que en automático, lo saca también de la presidencia de la Junta de Coordinación Política y le quita el manejo político y financiero de la Cámara- marca un punto de inflexión para el régimen.
Debilitado por los señalamientos de vínculos con el crimen organizado, concretamente con el grupo conocido como “La Barredora”, y por presiones al interior de Morena, su salida abre un espacio para que la presidenta Claudia Sheinbaum empiece a ejercer un mayor liderazgo en su partido, el cual le había sido disputado de manera inaudita por el exgobernador tabasqueño, envalentonado –y muy probablemente animado- por su cercanía con Andrés Manuel López Obrador.
Las investigaciones judiciales y periodísticas que documentaron el crecimiento atípico de grupos criminales en Tabasco durante su gestión como gobernador, con acusaciones de protección institucional y redes de impunidad, finalmente tomaron forma con la detención de Hernán Bermúdez Requena, su exsecretario de Seguridad y líder de “La Barredora”, explotando un escándalo que minó inevitablemente el liderazgo del también exsecretario de Gobernación del obradorato, no obstante lo cual se aferró a su cargo en el Senado hasta que, por lo visto, fue insostenible por sus costos políticos. Para Morena y para el gobierno.
Ahora, este movimiento abre un espacio no solo para que Claudia Sheinbaum ejerza un liderazgo más directo sobre la bancada morenista y sobre la agenda legislativa, sino para su mismo ejercicio presidencial.
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