¡Llora Argentina! Sorpresa, incredulidad, dolor y llanto por la muerte de Maradona

Una mujer sostiene el libro de Maradona frente a la casa donde falleció, Buenos Aires, Argentina, 25 de noviembre de 2020. Agustin Marcarian / Reuters

  • El inesperado fallecimiento del ídolo enlutó a un país que siempre recordará y agradecerá sus hazañas futbolísticas.

Cecilia González /

RT / ARGENTINA.-De la incredulidad al dolor infinito, sin escalas.

Así fue la transición de emociones que provocó en Argentina la inesperada noticia de la muerte de Diego Armando Maradona, el ’10’, el ‘Pelusa’, el ‘barrilete cósmico’, el máximo ídolo de la historia del futbol argentino, uno de sus personajes más complejos, admirados y controvertidos. Y también uno de los más queridos.

Poco después de la una de la tarde, la confirmación de su fallecimiento comenzó a dispersarse en la prensa, en las redes sociales, en las calles, bajo un manto de escepticismo.  

«Imposible», «esto no puede ser cierto», «¿es una mala broma?», «2020, año maldito», «es una pesadilla», «el día más triste de nuestras vidas», fueron algunas de las primeras reacciones de sus fanáticos. 

Conductores de televisión, periodistas que tuvieron que dar la noticia en vivo no lograron ocultar las lágrimas. Tampoco lo intentaron, a sabiendas de que, aquí, es imposible desconocer el fanatismo, la incondicionalidad y el amor que ‘el Diego’ generó en millones de personas en Argentina y alrededor del mundo.

En todas las pantallas se multiplicaron las imágenes de un Maradona niño que decía a cámara que solo quería ganar un Mundial. Y las de su sueño cumplido en México 86, con él vestido con la camiseta albiceleste y besando la Copa en alto. Se viralizaron, de nuevo, sus inolvidables dos tantos frente a Inglaterra, uno de ellos considerado el mejor gol de la historia.

A la espera del velorio

Mientras los medios hurgaban en su archivo y los autos hacían sonar sus cláxones en señal de luto, fieles seguidores comenzaron a dirigirse a la casa en donde el exfutbolista murió al mediodía después de haber sufrido un paro cardiorrespiratorio, o a la cancha de Gimnasia, el club del que era director técnico. En el barrio de La Boca que alberga a La Bombonera, la casa de Boca Juniors, el club de sus amores, todo era silencio.

En otras zonas de la ciudad, doloridos seguidores gritaban desde sus ventanas el nombre del deportista que los hizo tan felices con cada uno de sus goles, con sus jugadas, con su carisma.

Ni siquiera había pasado una hora después de que se confirmara la noticia y el rostro del ídolo ya ocupaba las portadas de medios de todo el mundo. Porque era el argentino vivo más universal, apenas seguido por Lionel Messi.

Desde el Gobierno se pusieron a disposición de la familia de Maradona. A las hermanas y a las hijas les ofrecieron velarlo en la Casa Rosada (la sede presidencial) o en el Congreso. Las multitudes para despedirlo, a pesar de la pandemia, son previsibles: es el último gran ídolo popular de Argentina.

El Presidente Alberto Fernández, quien era su amigo, suspendió su agenda oficial, decretó tres días de duelo nacional y escribió en Twitter: «Nos llevaste a lo más alto del mundo. Nos hiciste inmensamente felices. Fuiste el más grande de todos. Gracias por haber existido, Diego. Te vamos a extrañar toda la vida».

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La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, a quien Maradona apoyó de manera permanente, también lo despidió: «Mucha tristeza… Mucha. Se fue un grande. Hasta siempre Diego, te queremos mucho. Enorme abrazo a sus familiares y seres queridos».

Hasta el expresidente Mauricio Macri, con quien el jugador siempre se confrontó, reconoció el dolor que provocaba su muerte: «Un día muy triste para todos los futboleros del mundo, especialmente los argentinos. Serán imborrables las enormes alegrías que Diego nos dio».

Colegas

La admiración a Maradona traspasó fronteras y generaciones. Su calidad deportiva fue indiscutible y por eso los lamentos y homenajes se replicaron en otros países.

La Liga italiana, aquella en donde Maradona elevó al humilde Napoli a su máximo nivel, anunció que habrá un minuto de silencio en cada partido de la fecha del fin de semana.

Ese club, en donde lo amaban tanto o más que en Argentina, no supo qué decir ante su muerte. «Todos esperan nuestras palabras. Pero, ¿qué palabras podemos usar para un dolor como el que estamos experimentando? Ahora es el momento de las lágrimas. Luego vendrá el momento de las palabras. Diego», publicó en su cuenta oficial.

Messi, el «otro» ídolo argentino, reconoció: «Es un día muy triste para todos los argentinos y para el fútbol. Nos deja pero no se va, porque el Diego es eterno«, en tanto que el portugués Cristiano Ronaldo escribió: «Hoy me despido de un amigo y el mundo se despide de un genio eterno. Uno de los mejores de todos los tiempos. Se va demasiado pronto, pero deja un legado sin límites y un vacío que nunca se llenará. Usted nunca será olvidado».

En Buenos Aires, a Carlos Salvador Bilardo, el técnico de Argentina en ese inolvidable Mundial México 86, de plano le apagaron la televisión. Tiene 82 años y hace rato que está delicado de salud. «No queremos que se entere de la muerte de Diego porque lo quería mucho y le haría muy mal», afirmó su hermano Jorge.

El desconsuelo, de todas maneras, seguía recorriendo las calles de Argentina.

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