Las pifias de la gobernadora

PLANA MAYOR

A más de un año de haber asumido la gubernatura, doña Norma Rocío Nahle García, no le encuentra la ‘cuadratura al círculo’ a Veracruz. Cada problema que abre de la caja de Pandora le estalla en pleno rostro. 

Aplica las normas de la cuatroté y le sale el tiro por la culata, en lugar de usar las políticas tradicionales que resolvieron los problemas que se fueron convirtiendo en hidras del quehacer público. No son quimeras, pero resolvieron de fondo la endemia que amenazaba en convertirse una pandemia.

Su entelequia no funciona.

A cada problema que intentó resolver con sus prácticas en su paso por la Secretaría de energía, se le revierte. Algunos ejemplos que muestran sus desatinos en la administración pública de Veracruz:

Atraso de pagos a la burocracia estatal, el negocio ilícito del arrastre de las grúas-una caja chica del gobierno-, la inseguridad pública, el huachicol fiscal, el fracaso de la modernización del transporte público, el desorden del cobro de las tarifas de los taxis y colectivos que siguen cobrando lo que quieren, el impago del bono anual del sector salud y un largo etcétera.

Y eso que la gobernadora se ufana y presume de contar con un sólido equipo preparado y con suficientes perfiles para desarrollar el encargo en las secretarías de Turismo, Desarrollo Económico, Seguridad Pública, SEFIPLAN, SEV, UPAV.  

Y, qué decir de los supuestos organismos autónomos e independientes, donde lo más importante no es la capacidad, la experiencia y el talento, si no la lealtad y el culto a la personalidad de la gobernadora.

¿Qué es lo que requiere para salir de la mediocridad y la soberbia en un gobierno converso? Mandar al museo el espantoso centralismo político que data de los años 70 y 80 que funcionó en su momento, pero que tuvo que ser desterrado por ser obsoleto y caduco.

De ahí viene la descentralización de la función pública y la autonomía de los órganos públicos. Los servidores públicos deben de demostrar sus conocimientos en las tareas qué están bajo su férula, no en lo oscuro de los sótanos del poder.

No momias, no floreros, no sordumudos.

La gobernadora debe dejar a un lado su egocentrismo y dejar que su equipo actúe con toda libertad bajo la directriz oficial.

Es por el bien de los veracruzanos y para evitar mayor desgaste institucional de la imagen mediocre de doña Rocío. Hay que salir del tobogán que tiene rato que entró Veracruz. De lo contrario, seguirá la oscuridad y el faro de luz será inalcanzable. 

Comentarios a: gau41@hotmail.com                

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