Exnegociador del T‑MEC advierte negociación dura

El exnegociador del T‑MEC, Kenneth Smith Ramos, advirtió que la revisión del tratado será “dura” si Donald Trump consolida su regreso a la Casa Blanca. Aunque calificó al acuerdo como “irrelevante”, Smith subraya que el T‑MEC sigue siendo estratégico: mueve cerca de dos trillones de dólares y sostiene millones de empleos en Norteamérica.
El especialista señala que las declaraciones forman parte de una estrategia de presión para elevar las exigencias de Washington. No ve un colapso del tratado en el corto plazo, pero sí un escenario de alta volatilidad y tensiones arancelarias.

Gobiernos de México y Estados Unidos mantienen comunicación mientras se valora una reunión

Foto: Reuters

  • Kenneth Smith Ramos, exjefe de la Negociación Técnica del T-MEC, aseguró en ‘Aristegui en Vivo’ que las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, forman parte de una estrategia de presión para fortalecer su posición negociadora y que, pese al discurso de confrontación, no existe un riesgo de colapso del tratado en el corto plazo, aunque anticipó una revisión compleja y una negociación dura con su eventual regreso a la Casa Blanca.

AN / MÉXICO.-El exjefe de la Negociación Técnica del T-MEC, Kenneth Smith Ramos, afirmó que el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá mantiene un valor estratégico incuestionable, pese a las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien lo calificó como “irrelevante” para su país.

Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, Smith Ramos subrayó que la relevancia del acuerdo se sustenta en los datos del intercambio regional. Señaló que se trata de un tratado con un valor cercano a los dos trillones de dólares y que, tan solo este año, el comercio bilateral entre México y Estados Unidos alcanzará casi los novecientos mil millones de dólares.

Añadió que el sector automotriz concentra una parte central de esta relación, al representar cerca del 25 por ciento del comercio trilateral y sostener alrededor de cuarenta millones de empleos directos e indirectos en los tres países.

Desde su perspectiva, los señalamientos de Trump reflejan contradicciones recurrentes en su administración. Recordó que en diciembre pasado el representante comercial de Estados Unidos acudió al Congreso para presentar el reporte del proceso de consultas del T-MEC, en el que se reconoció que casi el 80 por ciento del sector federal y de la sociedad estadounidense está a favor de mantener el tratado. En ese contexto, precisó que se habló de mejorarlo o ajustarlo, “pero nunca de eliminarlo”.

Smith Ramos explicó que la declaración del presidente estadounidense se dio durante una visita a una planta de Ford Motor Company, un espacio emblemático para el sindicalismo automotriz, y enmarcada en un discurso orientado a reforzar la manufactura nacional.

A su juicio, ese tipo de mensajes responde a una estrategia habitual: “Es típico, digamos, comportamiento de Trump”. Por ello, consideró que las afirmaciones deben tomarse con seriedad, pero sin caer en alarmismo, al advertir que el escenario será de alta volatilidad política.

El exnegociador señaló que el objetivo de este discurso es fortalecer la posición negociadora de Washington frente a México y Canadá. En ese sentido, sostuvo que Trump busca enviar la señal de que cualquier continuidad del acuerdo implicará exigencias elevadas. Sin embargo, recordó que esta dinámica ya se observó durante la negociación original del tratado, cuando el presidente estadounidense calificó al tratado como “el peor” y, tras concluir la renegociación, lo presentó como “el mejor acuerdo de la historia”.

Smith Ramos descartó un colapso inminente del T-MEC y consideró poco probable que el acuerdo se desmorone en el corto plazo. No obstante, anticipó que Estados Unidos podría intentar negociaciones separadas con México y Canadá, como ocurrió en 2018, aunque subrayó que el resultado final fue un tratado trilateral. Por ello, afirmó que a México le conviene insistir en preservar el libre comercio y la trilateralidad, en coordinación estrecha con Canadá.

Sobre el escenario político actual en Estados Unidos, describió a un “Trump reloaded”, al señalar que el presidente considera haber aprendido de su primer mandato. A diferencia de entonces, indicó, ahora se rodeó de un gabinete que lo respalda plenamente, sin contrapesos internos, lo que incrementa la influencia de asesores con posturas duras en materia comercial.

Imagen: IA/AN (MDS)

Aun así, destacó que el aparato burocrático comercial estadounidense reconoce la importancia del tratado, respaldado por más de mil 500 cartas del sector productivo que piden su mantenimiento.

Explicó que si los tres países acuerdan este año recomendaciones para fortalecer su funcionamiento, el tratado se extendería por 16 años adicionales. Incluso en caso de no alcanzar un consenso inmediato, existen mecanismos de revisiones anuales que evitan su terminación automática. En ese sentido, enfatizó que el acuerdo no se colapsa aunque la revisión no sea exitosa en 2026.

Smith advirtió que el principal problema actual no es la revisión en sí, sino la imposición de aranceles vinculados a temas como fentanilo, migración, acero, aluminio y el sector automotriz, así como nuevas investigaciones en áreas estratégicas. Ante este escenario, sostuvo que la negociación de México debe centrarse en obtener una tregua arancelaria y garantías contra futuras medidas de seguridad nacional, para después avanzar en la redefinición de las bases del acuerdo.

Tensiones comerciales en el agro

Sobre las recientes investigaciones antidumping en productos agrícolas como fresas y manzanas, dijo que reflejan un entorno comercial cada vez más tenso entre México y Estados Unidos.

Smith señaló que, aunque Estados Unidos no ha impuesto aranceles directos a productos primarios mexicanos en el contexto de sus políticas vinculadas a migración y fentanilo, sí se observa un endurecimiento del ambiente comercial en el sector agrícola. Recordó que, en otros casos, Washington retiró aranceles a alimentos tras reconocer su impacto inflacionario en el mercado interno.

Sin embargo, el exnegociador dijo que actualmente se registra una combinación de medidas que está alterando el flujo comercial. Por un lado, Estados Unidos inició investigaciones antidumping en productos como la fresa y, por otro, continúa vigente el acuerdo de suspensión del tomate, lo que incrementa los costos de acceso al mercado estadounidense.

Al mismo tiempo, México ha comenzado investigaciones en productos como manzanas y carne de cerdo.

Foto: Archivo PxHere

Este escenario, dijo, puede entenderse como una escalada de tensiones. “Eso es un poco como una especie de batalla naval donde los barcos se están acercando y apuntando cañones”, ilustró, al tiempo que aclaró que no necesariamente implica la imposición inmediata de medidas, pero sí un deterioro del clima comercial bilateral.

Advirtió que una eventual confrontación comercial en el sector agrícola sería especialmente perjudicial, dado que el intercambio agroalimentario bajo el T-MEC ha sido una de las principales historias de éxito para México durante las últimas tres décadas. Por ello, consideró fundamental dar seguimiento cercano a estas investigaciones, ya que están directamente relacionadas con el entorno de fricción comercial entre ambos países.

El exfuncionario subrayó que, si bien las medidas antidumping pueden justificarse cuando existen prácticas desleales comprobadas y daño a la industria, el problema surge cuando las investigaciones concluyen en la imposición de arancelesporque el impacto recae directamente en los consumidores. En el caso de productos básicos como la carne de cerdo, advirtió que los precios inevitablemente se encarecen, ya que “los aranceles producen disrupción comercial y al final de cuentas el que paga los platos rotos es el consumidor”.

En otros temas, Smith consideró positivo el anuncio de un acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. A su juicio, ello refleja la intención europea de fortalecer sus vínculos económicos globales y reducir su dependencia de Estados Unidos en un contexto internacional complejo.

En ese sentido, destacó la relevancia de que México avance en la firma, aprobación e implementación de la modernización del tratado con la Unión Europea. Señaló que este acuerdo ofrece un nivel de apertura y profundidad incluso mayor al del pacto entre la UE y el Mercosur y representa una oportunidad clave para la diversificación comercial mexicana.

Aunque reconoció que Estados Unidos seguirá siendo el principal socio comercial de México, Smith subrayó que un acuerdo fortalecido con Europa permitiría ampliar significativamente las oportunidades para los exportadores nacionales en un entorno de incertidumbre. Además, llamó a México a ampliar sus horizontes comerciales y profundizar relaciones con regiones y países con los que aún existe un intercambio limitado, como Brasil, Argentina o Corea del Sur.

Sostuvo que la estrategia debe centrarse en preservar y fortalecer el T-MEC, sin caer en una lógica de cerrazón comercial, y avanzar de manera paralela en la diversificación de mercados como una vía para reducir riesgos y ampliar oportunidades económicas.

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