-Juez Leopoldo Toss Capistrán reivindica su nombre

Al Estilo Mathey

Buen día, apreciado lector:

Con entereza y carácter, el juez Leopoldo Toss Capistrán le entró, de frente al ruido mediático. 

En días recientes su nombre apareció ligado al sonado desalojo de una casa en Las Ánimas, pero él, con argumentos claros y voz firme, reivindicó su trayectoria.

La labor de los jueces, como la de los árbitros en el futbol o los ampáyeres en el beisbol, nunca deja contentos a las tribunas: cada silbatazo genera aplausos y reclamos. Así ocurre también en la justicia.

Don Polo Toss no se escondió. Limpió su nombre, servidor público de conducta reconocida e intachable.

Precisamente ante el alboroto, para aclarar paradas y advertencias sobre ciertas irregularidades señaló que,  a la fecha en que se llevó a cabo la diligencia de lanzamiento, ya no era el titular del juzgado segundo de primera instancia de esta ciudad.   

El juez recordó un principio elemental: quien acusa, debe probar, y en el derecho civil eso corresponde a las partes contendientes. Y en este caso, la prueba se derrumba sola, pues él ya no era titular del juzgado cuando se emitió la orden de desalojo.

En su comunicado, lamentó que el asunto se tornara mediático y precisó fechas con la exactitud de un reloj judicial: el 2 de septiembre dejó el cargo; el 29 de octubre se emitió la orden; el 21 de noviembre se ejecutó la diligencia. Tres momentos que lo deslindan con claridad.

Además, subrayó que meses antes, el 24 de junio, había dejado sin efectos el lanzamiento por fallas en las notificaciones. Y anunció que presentará denuncias para que se investigue cualquier mal uso de documentos oficiales.

Su llamado fue directo: fortalecer la coordinación institucional y dar respuestas claras a la ciudadanía. Porque la justicia no se construye en solitario, sino en red: Registro Público, Catastros Municipales, abogados postulantes.

El juez defendió la solidez del sistema jurisdiccional mexicano: primera instancia y alzada, jueces y magistrados, engranajes que permiten corregir errores. “Si un juez se equivoca, la alzada lo corrige”, dijo con sencillez.

También recordó que existen instancias disciplinarias para vigilar la conducta de jueces y magistrados, ahora bajo el Tribunal de Disciplina Judicial.

Y como siempre, insisto: paz y armonía en su hogar. Cuide el agua, cuide las plantas… y cuide también la democracia. Porque igual que el WiFi, si no se protege, un día se cae y nos deja incomunicados. ¡Aguas!

*(Premio Nacional de Periodismo otorgado por periodistas de la Ciudad de México)

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